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Los riuraus son una de las construcciones más características del paisaje rural de El Poble Nou de Benitatxell y un símbolo de su pasado agrícola. Vinculados a la elaboración tradicional de la pasa, sus reconocibles arcadas servían para proteger la uva durante el proceso de secado y hoy constituyen un valioso legado arquitectónico y etnográfico de la cultura de la Marina Alta.
El riurau es una de las construcciones tradicionales más características de El Poble Nou de Benitatxell y de toda la Marina Alta. Su particular arquitectura está estrechamente relacionada con el cultivo de la uva moscatel y la elaboración de la pasa, una actividad que transformó profundamente la economía, el paisaje y la sociedad de la comarca durante el siglo XIX y principios del XX.
Más que una construcción agrícola, el riurau es el resultado de una forma de vida. Sus arcos, su orientación y su espacio cubierto fueron concebidos para responder a una necesidad muy concreta: proteger la uva durante el proceso tradicional de elaboración de la pasa.
Durante generaciones, el cultivo del moscatel ocupó buena parte de los campos de Benitatxell y de otros municipios de la Marina Alta.
Tras la vendimia comenzaba el proceso de transformación de la uva en pasa. Uno de sus momentos más característicos era l’escaldà, el escaldado de los racimos durante unos segundos en agua hirviendo con el fin de agrietar ligeramente la piel y facilitar el posterior secado.
Después, la uva se extendía cuidadosamente sobre cañizos, que se colocaban al sol durante varios días. Los racimos debían voltearse y vigilarse hasta alcanzar el grado adecuado de deshidratación.
El clima era fundamental. Una lluvia inesperada o un exceso de humedad podían estropear rápidamente la producción. De esta necesidad nació la función esencial del riurau.
El riurau presenta generalmente un espacio porticado formado por una sucesión de arcos, habitualmente de medio punto o rebajados, protegido por una cubierta de teja a una o dos aguas.
Cuando amenazaba lluvia o aumentaba la humedad, los cañizos cargados de uva podían trasladarse rápidamente desde el exterior hasta el interior del riurau, donde permanecían protegidos sin perder la necesaria ventilación.
Las grandes arcadas favorecían la circulación del aire, mientras que la orientación del edificio buscaba aprovechar las mejores condiciones de soleamiento y reducir la exposición a la humedad.
Cada elemento de su arquitectura respondía así a una función concreta, convirtiendo el riurau en un magnífico ejemplo de arquitectura tradicional adaptada al clima y a la actividad agrícola.
El riurau podía adoptar diferentes configuraciones. En muchas ocasiones formaba parte de la vivienda rural tradicional, conocida como caseta, y aparecía adosado a la fachada principal o a uno de sus laterales.
También existían riuraus construidos como edificios independientes, especialmente cuando era necesario disponer de un espacio mayor para almacenar los numerosos cañizos utilizados durante la temporada de la pasa.
En el término municipal de El Poble Nou de Benitatxell fueron muy numerosos. Los ejemplos que todavía se conservan suelen ser construcciones relativamente pequeñas, frecuentemente de tres o cuatro arcos, integradas en la edificación rural principal.
También existieron construcciones de mayores dimensiones. Uno de los ejemplos más destacados del municipio fue el riurau de la Torra, que llegó a conservar hasta diez arcos.
Su tamaño permite imaginar la importancia que alcanzó la producción de pasa en Benitatxell y la cantidad de cañizos que podían necesitar protección durante el proceso de secado.
Con el progresivo abandono de la producción tradicional de pasa, algunos de estos grandes riuraus dejaron de utilizarse y fueron deteriorándose. El riurau de la Torra constituye uno de los testimonios de este patrimonio agrícola que ha llegado hasta nuestros días en estado ruinoso.
Durante el siglo XIX, la producción de pasa experimentó un extraordinario crecimiento y se convirtió en uno de los grandes motores económicos de la Marina Alta.
Desde los puertos de la comarca, especialmente el de Dénia, grandes cantidades de pasa elaborada con uva moscatel se exportaban hacia mercados internacionales. El Reino Unido fue uno de sus principales destinos, aunque el producto llegó también a otros países europeos y a Estados Unidos.
Este comercio internacional transformó el territorio. Aumentaron las superficies dedicadas al cultivo del moscatel y proliferaron los riuraus, hasta convertir sus características arcadas en uno de los elementos más reconocibles del paisaje rural de la comarca.
Aunque la elaboración tradicional de la pasa perdió progresivamente la importancia económica que había tenido, los riuraus permanecieron como una de las huellas más visibles de aquella época.
Hoy constituyen un elemento fundamental del patrimonio arquitectónico y etnográfico de la Marina Alta. Sus arcos recuerdan un paisaje de viñedos, cañizos extendidos al sol y familias trabajando alrededor de la producción del moscatel.
Desde 2014, El Poble Nou de Benitatxell forma parte de la Ruta dels Riuraus, un proyecto comarcal que conecta diferentes municipios de la Marina Alta y pone en valor los riuraus, el paisaje agrícola y la cultura tradicional de la pasa.
Más información sobre la Ruta dels Riuraus
Los riuraus son, en definitiva, mucho más que antiguas construcciones agrícolas: son la expresión arquitectónica de una cultura del moscatel y de la pasa que durante generaciones modeló el paisaje, la economía y la vida cotidiana de El Poble Nou de Benitatxell.
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